Esta semana, en el Vaticano, se está hablando de nosotros. Del 7 al 14 de octubre, el Papa León XIV ha convocado una cumbre sobre la familia con motivo de los diez años de Amoris laetitia: «Diez años de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias de hoy». Allí están los jefes de las Iglesias orientales católicas, los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, matrimonios invitados y expertos. Por España, el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, y el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo.
El sábado 10 de octubre, el cardenal Cobo intervino en la sesión dedicada a «La vida matrimonial. Los primeros años de matrimonio: un tiempo decisivo». Y dijo algo que en Encuentro Matrimonial llevamos años viviendo: «¿No hemos preparado más para la boda que para el matrimonio?».
De preparar la boda a acompañar el matrimonio

La propuesta de Cobo, según la crónica vaticana, es un cambio de fondo: pasar de una preparación centrada en la boda a un acompañamiento antes, durante y después del matrimonio. De una pastoral de momentos aislados a una «pastoral de la continuidad». No se trata de hacer más cursillos, sino de comprender de verdad la realidad de las parejas a las que se quiere acompañar.
El cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, que abrió la jornada, fue igual de claro: los esfuerzos hechos desde el Concilio Vaticano II para enriquecer la preparación al matrimonio no siempre bastan para sostener a los recién casados cuando nacen los hijos o afloran las primeras dificultades. Y añadió un dato que rompe un mito: un período de convivencia antes del matrimonio no hace necesariamente que las parejas estén mejor preparadas.
La conclusión de ambos es la misma: hay que escuchar con atención la experiencia de las parejas jóvenes casadas. Cómo cuentan lo que están aprendiendo juntos, qué recursos descubren en el sacramento, qué esperan de las comunidades cristianas.
Los primeros años: un tiempo decisivo
¿Por qué los primeros años son decisivos? Porque es entonces cuando se forja el modo de estar juntos: los hábitos de diálogo o de silencio, la forma de discutir o de perdonar. El amor conyugal no se improvisa el día de la boda; se va forjando en lo cotidiano.
En Encuentro Matrimonial lo vemos en cada fin de semana: las parejas no llegan rotas, llegan con sed. Sed de hablarse de verdad, de recuperar la complicidad de los inicios, de aprender a dialogar antes de que el silencio se haga costumbre.
El amor, como decimos en EM, no es solo un sentimiento: es una decisión que se renueva cada día. Y esa decisión necesita cuidado, sobre todo al principio.
Lo que Encuentro Matrimonial lleva haciendo desde hace años
Hay algo profundamente esperanzador en que la Iglesia, en su nivel más alto, esté pidiendo exactamente lo que Encuentro Matrimonial ofrece desde hace décadas: un espacio protegido donde las parejas aprenden a dialogar, se escuchan de verdad y redescubren su proyecto común.
No es un cursillo previo a la boda. Es acompañamiento para el matrimonio, en cualquier momento de su historia: recién casados, con hijos pequeños, en crisis o simplemente con ganas de cuidar lo que tienen. La «pastoral de la continuidad» que pide el cardenal Cobo ya tiene nombre y método, y miles de parejas pueden dar testimonio de ello.
Cuando Roma dice que hay que pasar del acontecimiento al proceso, del acto que se celebra a la relación que se cuida, está describiendo lo que ocurre en cada fin de semana de EM: dos personas que se sientan, se miran y vuelven a elegirse, con herramientas concretas para seguir eligiéndose cada día.
¿Qué Iglesia encuentran los frágiles?
El Papa León XIV ha puesto sobre la mesa otra pregunta que nos interpela: «¿Qué tipo de Iglesia encuentran las personas precisamente cuando son más frágiles?». Y ha recordado que las personas necesitan «gracia, perdón y nuevos comienzos».
La cumbre también aborda el acompañamiento a los divorciados y a las familias en dificultades. Porque acompañar el matrimonio no es solo cuidar a los que van bien: es estar cerca de los que sufren, sin juicios y con misericordia. En EM también lo sabemos: a un fin de semana llegan parejas en momentos muy distintos, y todas encuentran el mismo espacio de escucha y respeto.
El anhelo sigue vivo
Y hay un último dato para la esperanza, también del Papa: aunque los jóvenes se casan cada vez menos —en España menos de dos de cada diez bodas son religiosas—, «siguen anhelando el amor y la fidelidad». El deseo está intacto; lo que falta son caminos para vivirlo.
La cumbre concluirá el 14 de octubre con una síntesis que se entregará al Papa. Pero la verdadera síntesis no se escribe en un documento: se vive cada día en cada hogar, en cada pareja que decide dialogar en lugar de callar y elegirse en lugar de resignarse.
Roma lo ha dicho claro esta semana: del matrimonio hay que ocuparse después de la boda. En Encuentro Matrimonial llevamos años haciéndolo. Y las puertas siguen abiertas.
Fuentes: Religión Digital (10-10-2026 y 12-10-2026), InfoVaticana (12-10-2026), Vida Nueva Digital (10-10-2026), Conferencia Episcopal Española.
https://www.religiondigital.org/vaticano/cobo-pide-roma-pasar-preparar_1_1469268.html
https://infovaticana.com/2026/10/12/cobo-admite-en-el-vaticano-que-la-pregunta-sobre-como-discernir-la-vocacion-matrimonial-sigue-sin-respuesta/


